La homeopatía es una medicina vitalista. Su foco es la curación del cuerpo y el ánimo, porque considera al organismo como una Unidad.

Los medicamentos son de origen natural: vegetal, mineral o animal, en dosis muy pequeñas (potencias) - Dosis infinitesimales - cuyo objetivo es el de estimular la energía curativa natural del paciente (viz medicatrix naturae) – Ley de curación.

Hippocrates de Grecia (IV AC) médico y observador de las leyes de la naturaleza, planteó que lo similar cura a lo similar en la mayoría de los casos: Similia similibus
curentur.

De esta observación surge una de las leyes de la Homeopatía, la Ley de los semejantes.

Los medicamentos homeopáticos llevan información curativa. El veterinario homeópata investiga al paciente detalladamente
Toma del caso - para descubrir la totalidad de los síntomas:
Físicos
Anímicos
Mentales

para conocer el sufrimiento de su paciente y encontrar el medicamento más semejante.

Bally el tordillo, se dedicaba a saltar. Ahora vive en el campo. Su medica-mento constitucional es Berberis. Llegó a tomar hasta la potencia 200. Lo ayudó a superar un principio de EPOC. Aunque vive en el campo, tolera el frío sin síntomas respiratorios.
El paciente enfermo está desafinado o desequilibrado. El Veterinario Homeópata se enfoca en afinar o equilibrar al paciente.

¿Qué es la enfermedad? La enfermedad es un desorden dinámico en los distintos niveles del organismo: tanto en sus aspectos vegetativos como sensitivos.

Esta yegua de carrera estaba desganada, delgada, comía mal. Cuando la conocí mejor, le prescribí Calcarea Carbonica 200. Recuperó su ánimo, comenzó a comer mejor, engordó y su pelaje se volvió brillante. Corrió y ganó varias carreras.

Cada animal reacciona ante las situaciones que le toca vivir de un modo particular y peculiar y cuando se enferma lo hace de un modo único, a esta manera única de reaccionar, la llamamos susceptibilidad. La naturaleza siempre intenta expresarse, pero cuando se le impide hacerlo, se enferma.

En estado de salud el animal se encuentra equilibrado y conserva el
organismo de manera armónica en todas sus funciones. De este modo puede disponer libremente de sus instrumentos, sin esfuerzo ni dolor y rendir
en el máximo de su potencial.